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sábado, 3 de julio de 2010

Definiciones

Ampliar nuestro vocabulario.


Algunas definiciones de palabras que usamos a diario.




Adiós: Es cuando un corazón que se va y
deja la mitad con quien se queda.
Amigo: Es alguien que se queda para ayudar cuando todos los demás se alejan.
Amor al prójimo: Es cuando un extraño pasa a ser el amigo que todavía no abrazamos.
Caridad: Es cuando una persona tiene hambre y compartimos con ella la única galleta que tenemos.
Celos: Es cuando el corazón se retuerce porque no confía en sí mismo.
Cariño: Es cuando no encontramos ninguna palabra para expresar lo que sentimos
y hablamos con las manos, colocando una caricia en cada dedo.
Evangelio: Es un libro que sólo se lee bien con el corazón.
Adoctrinamiento: Es cuando una persona conversa con el Espíritu colocando el corazón
en cada palabra.
Cordialidad: Es cuando amamos mucho a una persona y tratamos a todos los demás como a ella.
Evolución: Es cuando avanzamos y sentimos
el deseo de buscar a los que van quedando atrás.
Hijos: Es cuando Dios pone una joya en nuestras manos y nos recomienda cuidarla.
Fe: Es cuando una persona dice que va a escalar el Everest y su corazón ya lo considera
un hecho.
Comprensión: Es cuando un anciano camina lentamente delante de nosotros y, aunque
tenemos prisa, no lo apuramos .
Envidia: Es cuando una persona todavía no descubrió que puede ser mejor que otra.
Enemistad: Es cuando una persona empuja bien lejos la línea del afecto.
Lágrima: Es cuando un corazón triste pide a los ojos que hablen por él.
Luto: Es una espina en el corazón que tarda en desaparecer.
Maldad: Es cuando arrancamos las alas al ángel que deberíamos ser.
Perfume: Es cuando reconocemos a quienes nos agradan, aun con los ojos cerrados.
Muerte: Es una separación con aroma de eternidad.
Nietos: Es cuando Dios envía ángeles para alegrar a los abuelos.
Orgullo: Es cuando una persona se siente hormiga y quiere convencer a los demás de que es un elefante.
Odio: Es cuando plantamos trigo todo el año, esperando que madure, y una persona lo quema todo en un día.
Perdón: Es liberar al corazón del peso de una enorme piedra.
Pesimismo: Es cuando una persona pierde la capacidad de ver la vida en colores.
Paz: Es el premio de quien cumple honestamente con su deber.
Pereza: Es cuando un virus entra en la voluntad y la enferma.
Rabia: Es cuando colocamos una muralla en el camino de la paz.
Simplicidad: Es el comportamiento de quien comienza a ser sabio.
Superfluo: Es cuando nuestra sed necesita una gota de agua y pedimos un río entero.
Soledad: Es cuando estamos rodeados de gente, pero nuestro corazón no ve a nadie alrededor.
Ternura: Es cuando alguien nos mira
y sus ojos brillan como dos estrellas.
Vanidad: Es cuando una persona abdica de su esencia a favor de otra; generalmente peor.


Del libro “El hombre que vino de la sombra” de Luiz Gonzaga Pinheiro.



jueves, 1 de julio de 2010

Como pudimos sobrevivir...



Dedicado a los chicos de la barra del barrio ferroviario.Y a todos los que vivieron aquella epoca y nunca fueron al psicólogo.

La verdad es que no sé como hemos podido sobrevivir.
Fuimos la generación de la “espera”. Nos pasamos nuestra infancia y juventud esperando. Teníamos que hacer dos horas de digestión para no morirnos en el agua, dos horas de siesta para poder descansar, nos dejaban en ayunas toda la mañana del domingo hasta la hora de la comunión, y hasta los dolores se curaban esperando.

Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos:

 Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad ni airbag. Hacíamos viajes de 10-12 horas con cinco personas en un SEAT 600 y no sufríamos el síndrome de la clase turista.
 No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas a prueba de niños.
 Montábamos en bicicleta sin casco, y más tarde en moto sin papeles.
 Los columpios eran de metal y con esquinas en pico.
 Jugábamos a ver quien era el más bestia.
 Pasábamos horas construyendo carros para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que habíamos olvidado los frenos.
 Jugábamos al “churro va” y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales.
 Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle.
 Nadie podía localizarnos. No había móviles.
 Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.
 Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina y unos puntos. Nadie a quien culpar, sólo a nosotros mismos.
Tuvimos peleas y nos “esmorramos” unos a otros y aprendimos a superarlo.
Comíamos dulces y bebíamos refrescos pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.
Compartimos botellas de refrescos o lo que se pudiera beber y nadie se contagió de nada

Quedábamos con los amigos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, a la escondida, al rescate…, en fin, tecnología de punta.
Íbamos en bici o andando hasta casa con los amigos y llamábamos a la puerta. Sin pedir permiso a los padres, y nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel, ¿Cómo lo conseguimos?
Hicimos juegos con palos, perdimos mil balones de fútbol.
Bebíamos agua directamente de la canilla, sin embotellar, y algunos incluso chupaban la canilla de las fuentes públicas.
Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la escopeta de perdigones, antes de ser mayores de edad y sin adultos. ¡¡ Dios mío!!
En los juegos de la escuela no todos participaban en los equipos, y los que no lo hacían tuvieron que lidiar con la decepción.
Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repetían curso…¿Qué horror, no inventaban exámenes extra!
Veraneábamos tres meses seguidos, y pasábamos horas en la playa sin crema de protección solar, sin clases de vela, de paddle o de golf, pero sabíamos construir fantásticos castillos de arena con foso y pescar con arpón.
Ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarles el culo, no en un chat diciendo “:)” “:D” “:P”.
Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.


Si nosotros fuimos tan felices con esa infancia, ¿Por qué no dejamos que nuestros hijos la tengan igual?


Autor desconocido

domingo, 27 de junio de 2010

No perdamos de vista lo que es importante


No perdamos de vista lo importante,  que es VIVIR !!!!
Gracias amigos por la compañia..

Es tan fácil perder de vista lo que es importante, danza lento.
¿Alguna vez, observaste a un niño en una calesita? ¿O, escuchaste el sonido de la lluvia cuando cae al suelo?
¿Alguna vez seguiste el vuelo errante de una mariposa? ¿O, fijaste tu mirada en el crepúsculo solar?
Es mejor disminuir el paso, no dances tan de prisa. El tiempo es corto, la música va a terminar.
¿A través de cada día corres o vuelas?
Cuando preguntas, ¿Cómo estás? ¿Escuchas la respuesta?...
Cuando el día termina, ¿te quedas acostado en la cama, con los próximos quehaceres rondando por tu cabeza?
Es mejor disminuir el paso.No dances tan deprisa., el tiempo es corto, la música va a terminar.
¿Alguna vez dijiste a un niño: “dejemos esto para mañana” y en tu prisa, viste su tristeza?
¿Perdiste contacto, dejaste morir una buena amistad , porque nunca tenías tiempo para llamar y decir hola?
Es mejor disminuir el paso, no dances tan de prisa, el tiempo es corto la música va a terminar.
Cuando corres tan de prisa para llegar a algún lugar, se pierde la mitad de la satisfacción de llegar allí.
Cuando uno se preocupa y se apresura todo el día, es como si fuese un regalo que no fue abierto.

¡Un regalo lanzado afuera!

La vida no es una carrera,  llévala lentamente .
Escucha la música, antes que la canción termine.!!

Autor desconocido