miércoles, 17 de febrero de 2010

La felicidad es un trayecto




Un hombre de negocios de vacaciones, estaba en el muelle de un pueblecito caribeño cuando llegó un pequeño bote con un pescador.
Dentro del bote había varios peces de buen tamaño. El empresario elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó si había tardado mucho en conseguir aquella pesca.
El pescador respondió que muy poco tiempo.
El empresario volvió a preguntar porqué no permanecía más tiempo y sacaba mas pescado.
El pescador le dijo que tenía suficiente para satisfacer las necesidades de su familia, a lo que el empresario volvió a preguntar ¿Y qué hace usted con el resto de su tiempo?
El pescador dijo, "duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hecho la siesta con mi señora María, voy por las noches al pueblo donde tomo alguna copa y veo a mis amigos, tengo una vida "placentera y ocupada".
El empresario le replicó, vera, buen hombre, yo podría ayudarle.
Debería emplear mas tiempo en la pesca y con los ingresos demás, comprar un barco mas grande, con los ingresos del barco mas grande podría comprar varios barcos y eventualmente tendría una flota de barcos pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podría hacer directamente a un procesador y eventualmente abrir su propia procesadora. Debería controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Debería salir de este pequeño pueblo e ir a La Capital, donde manejaría su empresa en expansión.
El pescador entonces le preguntó, - ¿Pero, cuánto tiempo tardaría todo eso?
A lo cual el empresario le respondió, "quizás entre 15 y 20 años".
"¿y luego que?"
El americano se río y dijo que esa era la mejor parte. "Cuando llegase la hora podría vender las acciones de su empresa. Se volverá rico, tendrá muchos millones.
"Ahhh, muchos millones ...y; ¿luego que?"
Dijo el empresario. "Con todo eso se puede retirar. Mudarse a un pueblecito en la costa donde podría dormir hasta tarde, pescar un poco, ocuparse de sus hijos, echarse la siesta con su mujer, acercarse por las noches al pueblo para tomar algo y hablar con los amigos".

El pescador respondió: "¿Y no es eso lo que tengo ya?"

La felicidad, es un trayecto, no un destino.

Anónimo

TR
Febrero 2010

10 comentarios:

  1. Esta historia siempre me ha gustado, porque a veces olvidamos que ya tenemos la felicidad y nos complicamos en vez de disfrutarla un fuerte abrazo mi amigo

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  2. muy buena reflexión todos deberiamos ser como el pescador,cariños

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  3. Buenísimo, tanta inversión para quedarse igual. Me ha encantado.

    Un abrazo TR. ;)
    Saludos.
    Arwen

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  4. lo habia leido hacia ya tiempo y la verdda es que es buenisimo...un abrazo...

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  5. Hola RC, la felicidad radica en disfrutar las pequeñas cosas.
    Un abrazo

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  6. Hola Fiaris , sun dudas es la mejor opción.
    Un abrazo

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  7. Hola Arwen, a veces las grandes inversiones, terminan siendo las cosas sencillas.
    Un abrazo.

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  8. Hola Alijodos, si es realmente muy bueno y con una buena enseñansa.
    Un abrazo.

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  9. Cierto, en ocasiones olvidamos lo que tenemos y nos empeñamos en tener más, en conseguir lo imposible, olvidándonos de disfrutar de lo qen ese mometno tenemos y que tal vez no volvamos a tener.

    Buena moraleja.

    Un abrazo y buenas noches TR

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  10. La magia está en vivir como el pescador y apreciarlo con la intensidad y pasión que pondría el empresario.
    Saludos

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El dia que me toque partir lo hare con una sonrisa, satisfecho de haber vivido.